Nunca imaginaste que entrar a la universidad sería tan revolucionario, mucho menos pensaste en lidiar con la depresión y la ansiedad. Después de todo, en la preparatoria no tenías que compaginar tus estudios con la vida social, compartir habitación con desconocidos, sentirte libre o estar tan lejos de casa. La vida universitaria es dura y estresante, y muchos estudiantes caen en depresión. Hay maneras de lidiar con esto. Sigue leyendo para descubrir cómo puedes superarlo.
✅Razones por las que los estudiantes universitarios sufren depresión y ansiedad:
Sentirás que tienes mucho que hacer. Temes decepcionar a tus padres o tutores con tu rendimiento porque la matrícula no es nada barata.
Otras preocupaciones que pueden complicarte aún más la vida incluyen llegar a clase a tiempo, tener que participar en las discusiones en clase o la preocupación de conseguir trabajo después de la escuela. ¿Ya te está pasando esto? No termina ahí. La presión social y de grupo no te perdona. Quieres divertirte, salir de fiesta, conocer gente nueva, experimentar cosas nuevas y la lista es interminable.
✅Cómo saber si estás cayendo en depresión y ansiedad
Con todas las cosas que estás manejando, la depresión y la ansiedad podrían empezar a aparecer. Si experimentas los siguientes síntomas, podrías estar deprimido.
El mundo ya no te interesa.
Tienes problemas para recordar cosas sencillas y concentrarte en clase.
Tu apetito ha cambiado.
Te sientes culpable por algo que no sabes e incluso empiezas a tener pensamientos suicidas.
Probablemente no duermes bien por la noche o te quedas en cama todo el día.
¡No tienes que pasar por esto en silencio!
✅Cómo lidiar con la depresión y la ansiedad en la universidad
Para superar esta etapa de tu vida, aquí tienes 7 maneras de retomar el control de tu vida en la universidad y afrontar la depresión y la ansiedad de frente:

1. Establece una rutina básica que mantenga tu día bajo control
La ansiedad aumenta cuando todo se siente improvisado. Una rutina sencilla ayuda a reducir esa sensación.
Incluye cosas como:
- Despertar y dormir a horas parecidas.
- Tener un bloque corto para organizar tus tareas del día.
- Hacer una pausa para desayunar en calma antes de empezar.
Ejemplo: preparar tu mochila la noche anterior para evitar comenzar el día con prisa.
2. Mantén tu cuerpo en movimiento, aunque sea poco
El movimiento libera tensión acumulada y mejora el estado mental. No necesitas un gimnasio.
Puedes:
- Caminar 10–15 minutos entre clases.
- Hacer estiramientos mientras esperas que cargue una tarea o video.
- Subir escaleras en lugar del ascensor.
Ejemplo: caminar alrededor del campus mientras escuchas una canción que te relaje.
3. Usa respiraciones o pausas conscientes cuando la ansiedad sube
Pequeñas prácticas ayudan a estabilizar emociones intensas.
Ideas rápidas:
- Inhalar 4 segundos, exhalar 6.
- Cerrar los ojos un momento y enfocarte en cómo se siente tu respiración.
- Escuchar una meditación guiada de 2–3 minutos antes de un examen.
Ejemplo: detenerte unos segundos antes de entrar al aula para respirar y soltar tensión.
4. Organiza tus tareas de forma que reduzcan la presión, no que la aumenten
Cuando todo está mezclado, la mente se abruma. Divide y simplifica.
Puedes:
- Separar trabajos grandes en pasos pequeños.
- Planificar el día con solo 2–3 prioridades.
- Usar una lista corta para no saturarte.
Ejemplo: en vez de “hacer exposición completa”, poner: 1) buscar 2 referencias, 2) escribir introducción.
5. Conéctate con personas que te transmitan calma
La ansiedad crece cuando te aíslas. La compañía, incluso en silencio, ayuda.
Puedes:
- Estudiar con un compañero aunque cada uno esté en lo suyo.
- Llamar a un familiar unos minutos por la noche.
- Pasar un rato con alguien que sabes que te hace sentir tranquilo.
Ejemplo: enviar un mensaje simple como “¿estudias conmigo un rato?” para sentirte acompañado.
6. Reserva tiempo para actividades que te desconecten realmente
Tu mente necesita pausas que no sean solo dormir.
Ideas útiles:
- Ver un episodio corto de una serie.
- Tocar un instrumento, dibujar o cocinar algo sencillo.
- Escuchar música mientras arreglas tu espacio.
Ejemplo: dedicar 15 minutos a un hobby antes de retomar el estudio para refrescar la mente.
7. Busca apoyo profesional si la ansiedad se vuelve difícil de manejar
No es señal de debilidad. Es una herramienta.
Puedes:
- Acudir a la consejería psicológica de tu universidad.
- Buscar un profesional externo que ofrezca sesiones breves o virtuales.
- Hablar con alguien que pueda orientarte sobre opciones disponibles.
Ejemplo: enviar un correo al área de bienestar universitario preguntando por horarios de atención.

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